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Coordinación y realización de trabajos de inventario y de medición de árboles y de masas forestales 

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También se incluye por primera vez la realización de un exhaustivo análisis de la

situación del monte; lo que pasaría a conocerse como

inventario

.

Las segundas instrucciones aparecen poco después de la Ley de Montes de

1863, en 1865. No obstante, la utilización práctica de estas normativas era es-

casa.

En 1883, Lucas de Olazábal escribió el primer tratado de ordenación publicado en

España,

Ordenación y valoración de montes

. Las

instrucciones especiales

de la

Ordenación

de 1890 se inspiran en esta obra. En ellas se sigue dando importancia

al método de ordenar transformando. Los métodos de entresaca se dejan a los

cuarteles de protección y defensa.

Las

Instrucciones para la Ordenación y organización económica de la producción

forestal

de 1930 se escriben a raíz de los nuevos enfoques que la ordenación

forestal va adquiriendo a principios del siglo

xx

con nuevos criterios para fijar el

turno, la mayor variedad de tratamientos selvícolas o la producción.

Las

Instrucciones Generales de Ordenación de montes arbolados

de 1971

(IGOMA)

se asientan en los métodos de ordenación de

Fundamento y Métodos

de la ordenación de montes

, de Mackay (1944 y 1949).

Se admiten una gran variedad de métodos de ordenación y tratamientos selví-

colas con el fin de dar al conjunto de la ordenación la suficiente flexibilidad para,

en cualquier momento, emplear una selvicultura acorde con la mejor utilización

de los recursos naturales que los montes son susceptibles de brindar en benefi-

cio de la sociedad. Del mismo modo, cobran mayor protagonismo y se integran

dentro de los objetivos de la ordenación la conservación de los valores naturales,

recreo y paisaje.

En el artículo 61 se clasifican los

objetivos para la Ordenación de montes

arbolados de 1970,

en dos categorías: de política forestal y económicos.

De política forestal:

 Persistencia, conservación y mejora de la capacidad productiva del suelo y

vuelo.

 Máximo rendimiento de utilidades a la colectividad en productos, puestos de

trabajo, aspectos recreativos y paisajísticos, así como otros beneficios direc-

tos e indirectos.

 Posible expansión del área forestal.

Económicos:

 Las tendencias consumidores del mercado y demanda en materia prima del

sector industrial.

 Las necesidades locales en productos del monte.

 La estabilidad de la mano de obra, especializada para un trabajo permanente

en las diversas operaciones forestales.

Las

instrucciones autonómicas

que regulan la ordenación forestal comenzaron

a aparecer a partir de 1994. Cataluña es la pionera, con unas instrucciones que

buscan dar coherencia al conjunto de la actuación en materia forestal, dentro de

la comunidad autónoma. Le siguió la Comunidad Autónoma de Castilla y León,

con unas nuevas instrucciones que, sustituyendo a las de 1970, se adaptan a las

peculiaridades ecológicas de la comunidad autónoma.