Coordinación y control de los trabajos de reforestación y forestación
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5.5.2.
Riegos
En aquellas zonas con especiales condiciones climáticas, con largos periodos se-
cos y una acusada irregularidad que favorece periodos normales de sequía, va a
ser conveniente considerar la posibilidad del riego.
El riego se realiza en choperas, nogueras, fresnedas o plantaciones de cerezo
para madera de calidad, plantaciones truferas u otras plantaciones singulares.
Para conseguir un mayor desarrollo en las primeras edades y asegurar un bajo
porcentaje de marras, es necesario mantener la masa y un máximo crecimiento.
El riego en estos casos se realiza
a manta o por el pie
, para lo cual antes de
proceder a la plantación deben quedar replanteados y ejecutados las acequias y
mecanismos de distribución de agua, así como las nivelaciones necesarias. Se
suele aplicar únicamente en terrenos llanos. En masas para madera de calidad el
riego puede ser por goteo.
El riego pie a pie, con cisternas y haciendo alcorques en cada árbol, pueden ser
rie-
gos de establecimiento
y
riegos de mantenimiento
.
Los primeros se dan en el mismo momento de ejecutar la planta-
ción. Los riegos de mantenimiento son los que se realizan duran-
te el periodo estival para ayudar a las plantas a superar el estrés
hídrico hasta la llegada de la época de lluvias.
Esta práctica, por su relativo alto coste y dificultad, debe poder evi-
tarse siempre que se pueda mediante la realización de un manteni-
miento adecuado del terreno (binas, escardas, etc.) (Figura 19).
5.5.3.
Recalce o aporcado
En algunos casos en que el viento azota con frecuencia e intensidad,
el movimiento oscilatorio del tallo de la planta introducida presionan-
do sobre un terreno recientemente movido provoca un hueco en
forma de cono invertido alrededor del cuello de la raíz. Esto resulta
perjudicial ya que provoca desecaciones más intensas del suelo en la
zona cercana al sistema radical y, sobre todo, por los daños que la in-
solación y el calentamiento provoca en el cuello de la raíz (Figura 20).
Se resuelve con el
recalce o aporcado
, aportando tierra manual-
mente con azada sobre la zona afectada.
5.5.4.
Podas de guiado, o precoces
o podas de formación
Las podas de formación o de guiado
se realizan en edades tem-
pranas y medias del arbolado, no antes del tercer año de plantación y
su objetivo es mejorar la forma final del fuste y evitar ramificaciones
inadecuadas para la producción, favoreciendo un buen guiado del ár-
bol, y facilitando en algunos casos la mecanización de las labores.
En especies productoras de madera como el nogal o en choperas
artificiales, las podas de guiado, que se ejecutan al año siguiente
Figura 19.
Tanques de agua para su emplaza-
miento en monte durante la época de riego.
Figura 20.
Aporcado alrededor del cuello de
la raíz.




