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 GESTIÓN DE MONTES

3.1.

Restauración con material vegetal

De acuerdo a la tabla anterior, existe la posibilidad de llevar a cabo determinadas

correcciones de cuenca mediante el empleo de técnicas de revegetación. Su ade-

cuada integración paisajística, junto con el bajo coste que implica, hacen muy

recomendable el uso de estas técnicas, siempre que sea posible.

La mejor solución a largo plazo para lograr la consolidación de taludes y riberas

es el establecimiento de una cubierta vegetal permanente. Se trata de obras de

bioingeniería

para el control de la erosión, la minimización de impactos visuales

e integración en el paisaje.

Si se eligen adecuadamente las técnicas, así como los

materiales vivos

e inertes

, se obtiene una persistencia extraordinaria con gastos de man-

tenimiento de poca consideración. El resultado de estas obras son siste-

mas vivos que permanecen en equilibrio mediante una autorregulación

dinámica, es decir, basados en la sucesión natural.

La restauración de la cubierta vegetal de una cuenca, dentro del objetivo

principal protector, ejerce una serie de funciones complementarias:

❱ 

Controla las avenidas

. Las masas forestales ejercen un efecto lami-

nador de avenidas. Según se recoge en casi todos los métodos de cál-

culo de caudales, supone una reducción del 65 % del volumen total

desaguado en relación a un cultivo, y del 59 % del caudal punta.

❱ 

Mejora la infiltración y recarga de acuíferos

. La diferencia de infiltra-

ción entre suelos agrícolas y forestales puede llegar a una relación de

2 a 100.

❱ 

Control de la erosión hídrica

. La erosión laminar y en regueros dismi-

nuye en terrenos repoblados.

❱ 

Mejora de la calidad de las aguas

. Mejoran las características físicas

del agua (color, olor, reducen los sólidos en suspensión, temperatura,

etc.), las químicas (contenido de sales y gases disueltos), y las caracte-

rísticas biológicas (aporte de materia orgánica al agua, defensa contra

insolación directa, etc.).

El fin de la

restauración

es que la vegetación sea estable y permanente, en equi-

librio con las condiciones ecológicas del medio. Por lo tanto, la primera decisión

determinante será la elección de las especies a revegetar. Unas

pautas básicas

para la elección de las especies

son:

❱ 

Llevar a cabo la elección después de una evaluación específica de las caracte-

rísticas ambientales de la zona, identificando las posibles sucesiones ecológi-

cas presentes en el área de intervención.

❱ 

Dicha elección deberá estar orientada a la protección de las especies más ade-

cuadas tanto desde el punto de vista ecológico como funcional.

❱ 

Las especies elegidas deberán favorecer la máxima adaptación ecológica de acuer-

do a las particularidades edáficas y climáticas de la zona (especies autóctonas).

❱ 

En la medida de lo posible, la formación vegetal será lo suficientemente diver-

sa. Variará entre una serie de especies arbóreas y arbustivas, también en tama-

ño, con el objeto de formar poblaciones diversas en especie y estructura.

La mejor solución a

largo plazo para lograr

la consolidación de

taludes y riberas es

el establecimiento

de una cubierta

vegetal permanente.

Se trata de obras de

bioingeniería para el

control de la erosión,

la minimización de

impactos visuales

e integración en el

paisaje.