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 GESTIÓN DE MONTES

Este plan contempla como tratamientos necesarios para mejorar la situación de

los alcornocales los cuatro que se señalan a continuación:

  ◗

Realización de desbroces.

El objetivo principal a la hora de realizar un des-

broce es eliminar la competencia que ejerce determinada vegetación arbusti-

va y de matorral por el agua y los nutrientes que ofrece el suelo. Además, en

zonas en las que se realiza la extracción del corcho, los desbroces mejoran la

accesibilidad en el terreno, lo que facilita el movimiento de los operarios en-

cargados de llevar a cabo las labores de saca del corcho. Por otra parte, cabe

señalar que la abundancia de determinada vegetación de sotobosque propi-

cia la expansión de incendios forestales. No obstante, a la hora de proponer

un desbroce, es muy importante tomar una serie de decisiones previas para

asegurar la preservación del alcornocal a lo largo del tiempo.

El desbroce se realizará siempre mediante

roza

, es decir, mediante la eliminación

solo la parte aérea de las plantas y nunca mediante el arranque completo de la

vegetación.

Dadas las características de los alcornocales, estos desbroces deberán ser siem-

pre

selectivos

, afectando solo a determinadas especies de vegetación. Así, en

la realización de los desbroces se eliminarán sobre todo especies colonizadoras

que tienden a ocupar todo el territorio con relativa facilidad, como son los tojos

(

Ulex

sp.), las jaras (

Cistus

sp.) o los aulagares (

Genista

sp.). En cualquier caso,

se respetará el cortejo natural que suele acompañar a estos bosques, como el

madroño, el durillo, el mirto…

Además, los desbroces serán de tipo

parcial

solo en determinadas zonas previa-

mente consensuadas, con el objetivo no solo de evitar eliminar la cubierta vegetal

en áreas que por su fuerte pendiente o características edafológicas podrían des-

encadenar posteriormente procesos erosivos, sino también para evitar zo-

nas en las que se haya desarrollado un regenerado natural que debe ser

conservado con el fin de asegurar la perpetuación del alcornocal a través

del tiempo. Estos desbroces parciales pueden ser solo puntuales o por

fajas, de 1 a 3 m, y se realizarán siguiendo las curvas de nivel separadas

entre sí aproximadamente unos 5 m.

Solo cuando las condiciones del terreno lo permitan (escasa pedregosi-

dad y ausencia de procesos erosivos, por ejemplo), la densidad del al-

cornocal sea mínima y no se prevean daños en el regenerado natural, se

podría plantear un laboreo del terreno. Este laboreo se realizaría evitando

cualquier tipo de afección sobre los árboles en pie y concluyendo las la-

bores de desbroce mediante la utilización de motodesbrozadora en el

entorno de los árboles.

Una vez realizado el desbroce,

los restos se esparcirán previamente

triturados por el terreno

, bien con la propia motodesbrozadora, bien

mediante una máquina astilladora que devuelva al terreno pequeños tro-

zos vegetales que, distribuidos uniformemente sobre la superficie del

terreno, se convertirán en nutrientes para los árboles en pie. Estos restos

en ningún caso se acumularán en montones, ya que constituirían un peli-

gro de incendio y, además, un posible foco de plagas y enfermedades.

El momento que se considera más aconsejable para llevar a cabo el des-

broce es el

año anterior a realizar el descorche

. Los

motivos

son dos:

 Como ya se comentó antes, la realización del desbroce facilitará el

desplazamiento por el terreno del personal.

El corcho de corteza

de los alcornoques

protege al árbol ante

un incendio forestal,

ya que su estructura

se sella

con el calor,

impidiendo la entrada

de oxígeno. De esta

manera, se logra

conservar vivo el

interior del árbol,

lo que haría posible

el rebrote en

cuanto se diesen

las condiciones

climatológicas

adecuadas.