Establecimiento y supervisión de los trabajos de restauración hidrológico-forestal
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A grandes rasgos, las técnicas más usadas en
obras longitudinales son las siguientes:
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Embalses de laminación.
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Corrección y regulación de cauces.
Son las
obras que aumentan la capacidad de trans-
porte. En este tipo se engloban: disminución
de la rugosidad, dragado del cauce y cortas
en el río.
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Protección de márgenes.
Se trata de obras
de defensa contra la erosión de márgenes:
máscaras superficiales y espigones.
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Encauzamientos.
Son obras que delimitan el
cauce del río: canalizaciones y diques longitu-
dinales.
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Cauces alternativos y pequeños trasvases.
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Obras de drenaje
(Figura 13).
4.
PREVENCIÓN Y DEFENSA
CONTRA ALUDES
Intuitivamente, sabemos que la nieve sobre una
pendiente no se mantiene estable. Como míni-
mo experimenta una lenta
reptación
. Si en ese
manto tiene lugar una ruptura, el movimiento
pasará a ser rápido y desencadenar el fenómeno
conocido como avalancha de nieve o
alud
.
En la mecánica de la ruptura de equilibrio del
manto de nieve intervienen factores: meteoroló-
gicos (precipitaciones, viento, temperatura), del
relieve (pendiente, exposición), de la cubierta
vegetal (son los más importantes para el control
de aludes, ya que pueden reducir su velocidad
por fricción) y de tipo accidental.
La determinación del
riesgo de aludes
conlleva
una doble consideración:
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Temporal
. La estimación del riesgo se realiza
en base a la toma de datos periódica, el aná-
lisis de los mismos, y con ellos la estimación
del grado de inestabilidad y, por lo tanto, de
riesgo de alud.
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Espacial
. Se basa en la localización de las zo-
nas afectadas por aludes para, mediante dife-
rentes metodologías, llegar a realizar un mapa
de zonas probables de ocurrencia (Figura 14).
Figura 13.
Obras de drenaje.
Figura 14.
Alud en alta montaña.




