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 GESTIÓN DE MONTES

◗ 

Recepes y resalveos

: consisten en cortas a la masa que tienen la capacidad

de regenerarse de manera asexual. Una vez realizada la corta final, no es

necesario un nuevo proceso de preparación del terreno y una repoblación

posterior; basta con seleccionar de entre todos los recepes nacientes, que

pueden variar desde uno hasta una docena en función de la especie, los que

tienen más calidad y aparentemente un futuro más viable, y que no supere

en la mayoría de los casos un solo recepe.

Los resalveos son un tipo de cortas que se realizan en el monte bajo,

donde se reservan ciertos vástagos de chirpiales para su aprovechamien-

to en posteriores turnos de corta. También se utiliza este procedimiento

en la transformación de monte bajo en monte medio o monte alto. La

realización de resalveos permite recuperar a la masa el vigor que ha ido

perdiendo como consecuencia de las sucesivas cortas y posteriores re-

generaciones asexuadas, al ir facilitando la regeneración por semilla.

El resalveo produce la estratificación de la masa, así como una diversifi-

cación de los posibles aprovechamientos del monte.

❱ 

Cortas de mejora.

Son talas encaminadas a eliminar competencia, fa-

voreciendo los árboles que no se cortan y buscando así una mejor cali-

dad de la madera en estos últimos. Se distinguen varios tipos de cortas

de mejora:

Clareos:

se trata de la primera extracción que se realiza en la masa en

fases tempranas de crecimiento y que no tiene un aprovechamiento

comercial. Busca eliminar competencia quitando pies deformados, bi-

furcados, sin dominancia apical o cualquier otro defecto que llevará a

madera de mala calidad o escaso crecimiento.

Claras:

en este caso, lo que se realiza es la extracción de una propor-

ción determinada de pies en fases más avanzadas de crecimiento del

arbolado, que busca dosificar la competencia y mejorar al resto de

árboles que se dejan en pie. Así, la madera extraída ya puede tener

un aprovechamiento comercial.

Cortas fitosanitarias o de policía:

este tipo de cortas se realizan

sobre arbolado seco, enfermo, dañado por catástrofes naturales, etc.

Este tipo de cortas no suelen estar programadas y la madera extraída

puede tener o no un aprovechamiento comercial.

❱ 

Podas y trasmoches.

A veces denominadas cortas parciales. Las po-

das pretenden, con la eliminación de ramas, algunos de los siguientes

objetivos:

Limpieza de la masa

para favorecer la accesibilidad y, al mismo

tiempo, la defensa contra incendios.

Incrementar el valor maderable

de los árboles sobre los que se

llevan a cabo las podas.

Para realizar las podas, las ramas deben cortarse al ras del tronco, y

nunca dejar muñones. Además, el periodo más favorable es aquel

inmediatamente anterior al inicio del movimiento de la savia.

En función de la mecanización y de las herramientas a utilizar, se con-

sideran las siguientes

alturas de actuación

:

 Hasta 2 m: medios manuales (tijeras de podar, hacha) o mecánicos

(motosierras).

 Has 5 m: sierras de arco o láminas ligeras montadas sobre un man-

go telescópico.

 Hasta 8 o 10 m: escaleras metálicas y herramientas manuales.

En función de su finalidad, tendremos los

siguientes tipos de poda

: a) po-

das de mejora tecnológica de los fustes; b) podas de corrección de portes

El señalamiento y

apeo de pies van

a tener un doble

objetivo, que será

el de favorecer la

regeneración y las

condiciones de

competencia de los

pies que perviven.

La posibilidad de

monte entresacado

ideal puede

establecerse anual

o periódicamente

(por rotaciones) y

también puede ser

igual o desigual. Aquí

se establecen los

volúmenes que se van

a extraer de madera o

que van a cambiar de

clase diamétrica.