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GESTIÓN DE MONTES
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Recepes y resalveos
: consisten en cortas a la masa que tienen la capacidad
de regenerarse de manera asexual. Una vez realizada la corta final, no es
necesario un nuevo proceso de preparación del terreno y una repoblación
posterior; basta con seleccionar de entre todos los recepes nacientes, que
pueden variar desde uno hasta una docena en función de la especie, los que
tienen más calidad y aparentemente un futuro más viable, y que no supere
en la mayoría de los casos un solo recepe.
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Los resalveos son un tipo de cortas que se realizan en el monte bajo,
donde se reservan ciertos vástagos de chirpiales para su aprovechamien-
to en posteriores turnos de corta. También se utiliza este procedimiento
en la transformación de monte bajo en monte medio o monte alto. La
realización de resalveos permite recuperar a la masa el vigor que ha ido
perdiendo como consecuencia de las sucesivas cortas y posteriores re-
generaciones asexuadas, al ir facilitando la regeneración por semilla.
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El resalveo produce la estratificación de la masa, así como una diversifi-
cación de los posibles aprovechamientos del monte.
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Cortas de mejora.
Son talas encaminadas a eliminar competencia, fa-
voreciendo los árboles que no se cortan y buscando así una mejor cali-
dad de la madera en estos últimos. Se distinguen varios tipos de cortas
de mejora:
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Clareos:
se trata de la primera extracción que se realiza en la masa en
fases tempranas de crecimiento y que no tiene un aprovechamiento
comercial. Busca eliminar competencia quitando pies deformados, bi-
furcados, sin dominancia apical o cualquier otro defecto que llevará a
madera de mala calidad o escaso crecimiento.
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Claras:
en este caso, lo que se realiza es la extracción de una propor-
ción determinada de pies en fases más avanzadas de crecimiento del
arbolado, que busca dosificar la competencia y mejorar al resto de
árboles que se dejan en pie. Así, la madera extraída ya puede tener
un aprovechamiento comercial.
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Cortas fitosanitarias o de policía:
este tipo de cortas se realizan
sobre arbolado seco, enfermo, dañado por catástrofes naturales, etc.
Este tipo de cortas no suelen estar programadas y la madera extraída
puede tener o no un aprovechamiento comercial.
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Podas y trasmoches.
A veces denominadas cortas parciales. Las po-
das pretenden, con la eliminación de ramas, algunos de los siguientes
objetivos:
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Limpieza de la masa
para favorecer la accesibilidad y, al mismo
tiempo, la defensa contra incendios.
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Incrementar el valor maderable
de los árboles sobre los que se
llevan a cabo las podas.
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Para realizar las podas, las ramas deben cortarse al ras del tronco, y
nunca dejar muñones. Además, el periodo más favorable es aquel
inmediatamente anterior al inicio del movimiento de la savia.
En función de la mecanización y de las herramientas a utilizar, se con-
sideran las siguientes
alturas de actuación
:
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Hasta 2 m: medios manuales (tijeras de podar, hacha) o mecánicos
(motosierras).
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Has 5 m: sierras de arco o láminas ligeras montadas sobre un man-
go telescópico.
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Hasta 8 o 10 m: escaleras metálicas y herramientas manuales.
En función de su finalidad, tendremos los
siguientes tipos de poda
: a) po-
das de mejora tecnológica de los fustes; b) podas de corrección de portes
El señalamiento y
apeo de pies van
a tener un doble
objetivo, que será
el de favorecer la
regeneración y las
condiciones de
competencia de los
pies que perviven.
La posibilidad de
monte entresacado
ideal puede
establecerse anual
o periódicamente
(por rotaciones) y
también puede ser
igual o desigual. Aquí
se establecen los
volúmenes que se van
a extraer de madera o
que van a cambiar de
clase diamétrica.




