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GESTIÓN DE MONTES
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Edad de la primera clara e intervalos de las sucesivas claras.
La edad
a la que hay que realizar las primeras claras depende del tipo de especie,
pero lo habitual es hacerlo una vez que la masa alcanza el estado de latizal.
Económicamente, lo interesante sería retrasar la primera clara lo máximo
posible para que los productos extraídos tuviesen la mayor cantidad posible
de aplicaciones tecnológicas y comerciales, aumentando además la canti-
dad de madera extraída y, por tanto, el ingreso económico. Pero selvícola-
mente, esta primera clara será función del estado en el que se encuentre
la masa antes de realizar dicha clara (la espesura que tenga, la competencia
entre árboles, la calidad de la estación y el porte de los pies que conforman
la masa forestal).
La
rotación
es el plazo que transcurre entre dos claras sucesivas, expresado en
años. Se distinguen entre rotaciones cortas (las menores de 5 años) y rotaciones
largas (las mayores de 10 años).
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Peso e intensidad de la clara.
El peso cuantifica la masa que se va extraer
en una clara. Se puede expresar en términos absolutos (m
3
o t) o en relati-
vos (m
3
/Ha, por ejemplo) de cualquier parámetro que exprese la espesura
de la masa o de existencias. Lo más frecuente es expresarlo en volumen
(m
3
/Ha) o en área basimétrica (m
2
/Ha).
La intensidad expresa el volumen total de las sucesivas claras que se aplican a
una masa.
◗
A la hora de
elegir el tipo de clara
que se va a realizar habrá que tener en
cuenta
factores
como el temperamento de la especie, la calidad de estación,
la composición específica de la masa, el estado sanitario o los criterios eco-
nómicos para los productos que se van a extraer del monte (Figura 9).
En las claras mixtas
no hay preferencia
a la hora de retirar
árboles y se van
extrayendo de todos
los estratos. Los
efectos de estas
claras son intermedios
entre las dos
anteriores.
Figura 9.
Árboles demasiado esbeltos que deberían haber sido sometidos a claras
(Fuente: Jorge García García).




