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 GESTIÓN DE MONTES

para colmenas, alcorques, entresuelas de zapatos, boyas para redes y corche-

ras para enfriar agua y vino, e incluso indicó que algunas casas en Extremadura

se techaban de corcho.

El origen industrial del corcho data del siglo

xviii

y tuvo lugar en Francia, concre-

tamente en la región de Champaña, de ahí se pudo extender a Cataluña, concre-

tamente a Girona, hacia el año 1750. Progresivamente, el agotamiento

de los alcornocales en esta zona de Cataluña y la necesidad de ampliar

la producción extendió al resto de España la extracción del corcho, de

modo que la industria corchera data en España de finales del siglo

xviii

y

principios del siglo

xix

. Con el desarrollo de esta industria, empieza a sur-

gir la preocupación de mejorar las técnicas de aprovechamiento de los

alcornocales, técnicas que deben permitir extraer el corcho en la mejor

y mayor cantidad posible, pero conservando y regenerando la masa de

alcornocal, de modo que no se agote el negocio de la extracción de cor-

cho. Son numerosos los estudios acometidos en esos años y su calidad

es tal que incluso hoy en día son la referencia fundamental en el estudio

del corcho, denominado también

subericultura

.

Ya en el siglo

xx

, las adversidades legales y económicas a las que tuvo que enfren-

tarse el sector del corcho (estaba prohibido exportar corcho crudo y los precios en

ese momento eran tan bajos que no compensaba la extracción del corcho) propi-

ciaron en los años 60 y 70 del siglo pasado la creación del Consorci Forestal de

Catalunya y la Asociación andaluza de propietarios de Monte Alcornocal, que han

evolucionado con el paso de los años y han dado lugar a otras asociaciones priva-

das y

clusters

de mayor envergadura que, de manera exclusiva o como una parte

de su actividad, continúan trabajando en mejorar la problemática que presenta el

sector.

Fue en los años 80 cuando, con el fin de hacer frente a las dificultades que arras-

traba el sector desde décadas anteriores, tanto en la fase de producción como

también en las fases de industrialización y comercialización, se vio la necesidad

de unir esfuerzos entre diferentes organismos, administraciones públicas y par-

ticulares implicados, no solo porque la mejora de las condiciones del sector del

corcho tendría como consecuencia inmediata el incremento de su aportación a

la economía del país, sino también porque dicho sector tenía en ese momento y

tiene en la actualidad una amplia repercusión en zonas deprimidas del territorio

español.

Así, en el año 1981 se creó el Comité Asesor Nacional del Corcho (CANCOR) y

es a partir de esos años cuando se publican un considerable número de traba-

jos científicos, principalmente vinculados al antiguo INIA (Instituto Nacional de

Investigaciones y Tecnología Agraria y Alimentaria), que revisaron y pusieron al día

los conocimientos existentes hasta el momento sobre la selvicultura del alcorno-

que, lo que permitió incorporar a las publicaciones realizadas diferentes métodos y

conceptos entonces desconocidos. En la actualidad, y dentro de la administración

pública autonómica, destacan por su vinculación a la industria corchera. Se trata de

institutos y servicios ubicados en las comunidades autónomas donde mayor reper-

cusión económica supone la extracción del corcho de los alcornoques:

❱ 

El

Instituto del Corcho, Madera y Carbón Vegetal

de la Junta de Extre-

madura

(IPROCOR)

, adscrito al Centro de Investigaciones Científicas y

Tecnológicas de Extremadura que tiene como finalidad contribuir, desde el co-

nocimiento y la investigación científica, a la protección y conservación de la

dehesa, y a la promoción de los sectores vinculados a este ecosistema, como

el corcho, la madera, y de uno de sus derivados, el carbón vegetal.

Se le denomina refugo

a un tipo de corcho

cuya baja calidad no

le permite ser utilizado

para la fabricación de

tapones.