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TERMINOLOGÍA CLÍNICA Y PATOLOGÍA

hacia el espacio donde es menor, de forma directamente proporcional

a la superficie de la membrana que separa ambos espacios e inversa-

mente proporcional a su grosor.

En resumen, son tres los elementos de los que depende el intercam-

bio gaseoso:

el

grosor de la membrana, la superficie de la mem-

brana

y

la presión de los gases

a ambos lados de la membrana.

El tercer elemento a recordar es la

irrigación pulmonar.

La arteria

pulmonar, procedente del ventrículo derecho, llega al pulmón a través

del hilio y a partir de allí, siempre acompañando a los bronquios, sufre

progresivas ramificaciones hasta llegar a los capilares, los cuales se

organizan a modo de retículo alrededor de los alveolos. El diámetro de

estos capilares es de unas 5 micras, el necesario para que pasen los

hematíes. La sangre oxigenada vuelve al corazón, aurícula izquierda, a

través de las venas pulmonares. El flujo sanguíneo en el pulmón es de

unos 5.000 mL/minuto.

1.1.

Mecánica de la respiración

Los pulmones se hallan situados en la cavidad torácica y envueltos

por la pleura, son estructuras elásticas, lo que permite la entrada y

salida de aire. En la respiración pulmonar se distinguen dos fases

(Figura 2):

Inspiración.

Entrada de aire en los pulmones.

Expiración.

Salida de aire de los pulmones.

Durante la

inspiración

se origina un aumento del volumen de la

cavidad torácica y de los pulmones. Se trata de un proceso activo,

debido principalmente a la contracción

y descenso del diafragma y a la con-

tracción de los músculos intercosta-

les externos que elevan las costillas.

Simultáneamente, hay una disminución

de la presión intrapulmonar, que se hace

negativa respecto a la presión atmosféri-

ca, lo que provoca la entrada de aire en

los pulmones.

En cambio, la

espiración normal

o sali-

da de aire de los pulmones es un proce-

so pasivo. Se produce por la relajación

del diafragma y de los músculos inter-

costales. La cavidad torácica recupe-

ra su volumen, el pulmón, gracias a su

elasticidad, se retrae. Hay un aumento

de la presión intrapulmonar que se hace

positiva respecto a la presión atmosféri-

ca, lo que provoca la salida de aire de los

pulmones.

Los elementos de

los que depende el

intercambio gaseoso

son el grosor de la

membrana, la superficie

de la membrana y la

presión de los gases

a ambos lados de la

membrana.

Figura 2.

Tórax expandido y contraído.