Supervisión de los tratamientos selvícolas de las masas forestales
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Si lo que se desea es favorecer la regeneración, podría ser necesaria también
la realización de un laboreo superficial que facilite la implantación del piñón y
su germinación en el suelo. Cuando dicha regeneración no resulte suficiente,
entonces será necesario acudir a la regeneración artificial mediante plantación.
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Clareos.
Según la bibliografía consultada, en masas procedentes de rege-
neración natural y siembras, donde la densidad inicial de establecimiento
es muy alta, o en plantaciones a alta densidad, se deben realizar
unas pri-
meras labores de intervención en edades inferiores o cercanas a los 10
años
(Cadahia D, Rebollo M.
Ordenación y selvicultura intensiva de los mon-
tes de
Pinus Pinea
. II Asamblea Técnica Forestal.
Madrid: Dirección General
de Montes MAPAMA; 1963; Ximénez de Embún J. El pino piñonero en las
llanuras castellanas. Madrid: Dirección General de Coordinación, Crédito y
Capacitación Agraria; 1959).
Esta primera intervención debe llevar la masa a densidades en torno a
600-800 pies por Ha, densidades adecuadas para iniciar, con posterioridad,
los programas de claras (Montoya JM.
El pino piñonero
. Madrid: Mundi
Prensa; 1989).
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Actuaciones sobre la regeneración anticipada
. En algunas ocasiones, la
masa de pino piñonero presenta zonas libres de árboles o claros donde aparece
un regenerado de manera natural. Salvo cuando el nuevo regenerado compita
con la masa que se encuentra en un momento productivo, en cuyo caso habría
que eliminarlo aprovechando, por ejemplo, la realización de claras.En el resto
de las situaciones se conservará, incluso a pesar de que se trate de una masa
regular. En las masas gestionadas como aclareos sucesivos uniformes, este re-
generado en muchos casos se elimina en las cortas preparatorias, al haber su-
frido una importante competencia con el arbolado adulto circundante y poseer
un dudoso porvenir selvícola.
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Claras.
Las masas orientadas a la producción de piña o la producción mixta
piña-madera deben ser aclaradas fuertemente y a edades jóvenes para favore-
cer el desarrollo de la copa desde las primeras edades. Está aceptado por nu-
merosos autores (Montero G, Candela JA.
Manual de claras para repoblaciones
de Pinus Pinea L
. Sevilla: Conserjería de Medio ambiente; 1998) Yagüe Bosch S.
Ordenación de los pinares de pino piñonero (P. Pinea)
. Madrid: ICONA: 1994), y
confirmado por la experiencia práctica, que en las masas aclaradas muy tardía-
mente los árboles se retrasan en desarrollar el volumen de copa necesario para
comportarse como buenos productores de fruto. El número máximo de claras
será de 3-4 y no deberían repetirse antes de que hayan transcurrido 10 años.
Para masas productoras de piña, edades entre 12 y 15 años son adecuadas
para el comienzo de las claras. Para masas productoras de piña, las densidades
finales propuestas oscilan entre los 80 y los 125 pies/Ha.
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Podas.
Aunque no existen evidencias claras entre la influencia de la poda y la
producción de piña, se considera que una poda moderada da lugar a mejores
producciones de piña en el árbol. Las podas pueden ser de olivación, operación
consistente en eliminar las ramas secas y la limpia de ramas y ramillos impro-
ductivos en el interior de la copa. El objetivo es favorecer a los ramillos termi-
nales, que son los portadores de flores femeninas, al eliminarles competencia.
La poda de olivación favorece el trabajo de recolección de piña, porque limpia
la copa y además facilita el acceso de los piñeros a la misma. Se realiza a la vez
que la primera clara y se lleva a cabo aproximadamente cada 15 años. Se trata
de un tratamiento costoso, por lo que debe sopesarse si realmente es necesa-
rio llevarlo a cabo por razones selvícolas.




