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GESTIÓN DE MONTES
De acuerdo a las dos premisas anteriores cabría señalar que los
tratamientos
selvícolas
más relevantes en los pinares donde se llevan a cabo aprovecha-
mientos de resina deberían ser:
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El desbroce
. La invasión de matorral, sobre todo cuando la masa forestal tiene
poca densidad, supone un problema por dos motivos: en primer lugar dificulta
el acceso y el tránsito de los operarios resineros; y en segundo lugar, constitu-
ye un riesgo de incendios importante. Si bien el desbroce habrá que realizarlo
en función de las características del sotobosque, en general se recomienda re-
petirlo cada 5-10 años.
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La poda.
El objetivo de este tratamiento es obtener un fuste sin ramas de modo
que se puedan generar las caras de resinación de manera continua, sin estar estas
interrumpidas por la presencia de ramas. Para obtener este resultado, las repo-
blaciones se plantan a una densidad
elevada de modo que durante las pri-
meras edades sea posible la poda na-
tural y, además, se desarrollen fustes
rectos. Los fustes deberán tener al
menos los 4 primeros metros, libres
de ramas (Figura 23).
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Los clareos y las claras.
En las
masas de pino resinero se plan-
tean dos tipos de clareos o cla-
ras. Los primera tiene lugar du-
rante los 20 primeros años y se
realizarán una vez se ha produci-
do la regeneración natural. Se tra-
ta de clareos y claras por lo bajo,
de modo que al finalizar esos 20
años las densidades ronden en-
tre los 800 y 1.000 pies/Ha.
A continuación, se pasará a realizar
claras fuertes, de manera selectiva
favoreciendo a los árboles de por-
venir hasta dejar unas densidades
en torno a los 200 pies/Ha.
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Cortas de policía y corta fi-
nal,
como ya se comentó en el
caso de los tratamientos selví-
colas de
Pinus pinea
, a lo largo
del turno
se procederá a elimi-
nar pies enfermos, atacados
por plagas o enfermedades, con
heridas o cuyo aspecto no haga
prever una futura supervivencia.
En el caso de la corta final de
una masa con aprovechamien-
to resinero, esta se realizará en
los pies que se encuentren ya
agotados aunque esto suponga
adelantar el turno que se fija en
torno a los 100 años (Figura 24).
Figura 23.
Poda.
Figura 24.
Corta de pie enfermo.




