Reconocimiento de los trastornos del aparato genitourinario
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Orquitis:
inflamación del testículo. En un 20 % de los casos en adul-
tos es una complicación de infección por el virus de las paperas.
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Orquiepididimitis:
inflamación del testículo y el epidídimo.
Las
neoplasias
malignas más frecuentes de los testículos son las que
se originan en las células germinales. Se manifiestan por el aumento
indoloro del tamaño y la firmeza del testículo. La Organización Mundial
de la Salud clasifica los tumores de células germinales del testículo en:
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Seminoma.
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Tumores no seminomatosos.
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Carcinoma embrionario.
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Tumor de saco vitelino.
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Coriocarcinona.
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Teratoma.
Existen unos
marcadores tumorales
(alfafetoproteína y hormona go-
nadotropina coriónica) que sirven para el diagnóstico, la estadificación
y la vigilancia de estos tumores:
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Alfafetoproteina (AFP).
Está presente en el 90 % de los tumores
de saco vitelino en el 50 % de teratomas.
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Hormona gonadotropina coriónica (hCG).
Está presente en el
100 % de los coriocarcinomas.
Otras patologías
propias del testículo son:
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Torsión testicular.
Consiste en la rotación axial del cordón sobre
su propio eje, ocasionando obstrucción al flujo sanguíneo gonadal
e isquemia progresiva. Ocasiona un cuadro agudo caracterizado por
dolor escrotal de aparición brusca con irradiación ascendente ingui-
nal, tumefacción escrotal y ocasionalmente náuseas y vómitos. En
la torsión testicular encontraremos siempre el testículo ascendido.
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Varicocele.
Es una dilatación varicosa de las venas del plexo pampi-
niforme, que drenan los testículos.
5.3.
Próstata
La
patología prostática
suele aparecer con el envejecimiento. Los
procesos patológicos más relevantes son: prostatitis, hipertrofia be-
nigna de próstata y cáncer de próstata.
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Prostatitis.
Inflamación aguda o crónica de la próstata. A su vez,
la crónica puede ser bacteriana o abacteriana. La
E. coli
es la
principal causa de la prostatitis aguda y de la crónica bacteriana.
Generalmente la prostatitis aparece asociada a uretritis o cistitis. La
sintomatología consiste en disuria, necesidad frecuente de orinar,
dolor suprapúbico, fiebre, etc. (Figura 8).
Existen unos
marcadores tumorales
(alfafetoproteína y
hormona gonadotropina
coriónica) que sirven
para el diagnóstico,
la estadificación y
la vigilancia de las
neoplasias.




