Reconocimiento de los trastornos del sistema cardiovascular
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Las
causas de la patología valvular
pueden ser congénitas o adquiri-
das. Dentro de las congénitas podemos distinguir entre
alteraciones
primarias,
que afectan directamente a las válvulas, y aquellas que son
producidas por
procesos sistémicos crónicos.
A continuación co-
mentamos algunas de estas causas:
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Calcificaciones valvulares.
Se producen como consecuencia de los
daños que se van acumulando con el tiempo en los tejidos valvulares.
Los tres tipos de lesiones valvulares más frecuentes son la estenosis
aórtica calcificada, la calcificación de una válvula aórtica congénita-
mente bicúspidea y la calcificación del anillo mitral. En todas ellas el
factor común es la aparición de
depósitos de calcio
que reducen la
movilidad de las válvulas y, por lo tanto, su movilidad.
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Prolapso de la válvula mitral.
En ella, una o las dos valvas de la
válvula mitral se encuentran aumentadas de tamaño, con una mayor
elongación de lo normal. Esto hace que durante la sístole ventricular
las valvas se proyecten hacia la aurícula izquierda. Las valvas afec-
tadas presentan una lámina fibrosa adelgazada y una capa carnosa
engrosada debido al depósito de una sustancia mucoide alterada.
Con el paso del tiempo, la válvula puede volverse insuficiente a la
vez que acumula nuevas lesiones debido a su estructura alterada
(calcificaciones o fibrosis, entre otras).
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Cardiopatía reumática.
La fiebre reumática es una enfermedad
inflamatoria aguda sistémica, producida a través de un mecanis-
mo inmunológico. Es debida a una reacción de hipersensibilidad
frente al estreptococo
β
-hemolítico del grupo A. Una de sus mani-
festaciones es la endocarditis, que puede desencadenar una car-
diopatía reumática crónica. La estenosis mitral es la valvulopatía
reumática más frecuente y en ella encontramos válvulas con alte-
raciones morfológicas y depósitos de calcio.
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Endocarditis infecciosa.
Es la infección producida en las válvulas
cardiacas o el endocardio mural por agentes microbiológicos, prin-
cipalmente bacterias. Las manifestaciones de esta infección son la
aparición de verrugas de gran tamaño y friables, formadas por bacte-
rias y restos de trombos y la destrucción del endocardio subyacente.
Dos de los
agentes bacterianos responsables
de la mayor parte
de las endocarditis son los estreptococos
β
-hemolíticos, el estrep-
tococos
pyogenes
y el
Staphylococcus aureus.
La
endocarditis infecciosa
puede aparecer en válvulas sanas, pero
existen ciertos trastornos que favorecen su aparición, como son le-
siones calcificadas, cardiopatía reumática, la degeneración mixoide
que aparece en el prolapso mitral o las prótesis valvulares, entre
otros. Como complicación de la endocarditis puede aparecer insufi-
ciencia o estenosis valvular con insuficiencia cardiaca.
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Vegetaciones no infecciosas.
Aparecen como verrugas producidas
por depósitos de distintas sustancias.
En la endocarditis trombótica se forman pequeñas verrugas de fibrina
que se adhieren de forma más o menos estable a las válvulas car-
diacas. Aparecen en personas debilitadas por otros procesos como




