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 GESTIÓN DE MONTES

  ◗

Drenaje transversal:

conjunto de obras necesa-

rias para que el trazado de nuevos caminos no

interrumpa el drenaje natural del terreno. Estas

obras no deben alterar el progreso del agua por

su cauce natural, evitando las sobreelevaciones

del nivel del agua, los aumentos de velocidad, etc.

Existen dos opciones para salvar entonces los cau-

ces naturales: utilizando pequeños puentes y pasa-

relas o con obras de fábrica (badenes, caños, etc.).

La principal ventaja que presentan las pasarelas

frente a los caños es que no se aterran o taponan, y

tienen mejor comportamiento hidráulico (Figura 24).

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Los badenes

son estructuras que se construyen

bien en tierra, hormigón o piedra, sobre el sitio de

cruce del camino con un cauce o paso de agua na-

tural al mismo nivel, y cuyos flujos de agua son de

tipo estacional. Estas construcciones funcionan

como plataformas al camino y cauce para el paso

de agua y los materiales que arrastra. Pueden uti-

lizarse como alternativa al uso de tubos y puentes

para cruzar arroyos con poco volumen, siempre

que las condiciones lo permitan. El badén debe te-

ner una longitud aproximadamente igual al ancho

del cauce, de manera que la topografía natural se

altere mínimamente.

Es importante proteger el cauce aguas abajo del badén

debido a que se pue-

de producir erosión remontante que termina por afectar al camino.

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Caños y marcos.

Su función consiste en desplazar el agua de las cune-

tas, permitir la circulación del agua bajo el camino en arroyos, etc. Estos

caños se colocan el fondo del terraplén, protegiéndose su entrada con

una arqueta de captación, construida de hormigón, y con una zona de

descarga protegida de la excavación. Los cruces de caminos sobre dre-

najes naturales serán perpendiculares a la dirección del drenaje, a fin de

disminuir la longitud del tubo o marco y el área afectada. Los caños de-

ben colocarse en el fondo y en la parte media del cauce natural, pero sin

alterar el cauce ni producir estancamiento o aumento de velocidad de la

corriente de agua.

Los drenajes superficiales impiden la corriente de agua longitudinal o descenden-

te, disminuyendo al mínimo la erosión superficial en la plataforma del camino. La

colocación de este tipo de drenajes solamente se realiza en perfiles trans-

versales de desmonte o a media ladera.

Para evacuar el agua de los drenajes longitudinales se intercalan frecuen-

temente con drenajes transversales, que permitirán que las aguas de es-

correntía desagüen hacia la ladera de aguas abajo.

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Drenaje de la plataforma.

Las áreas de drenaje directo son aque-

llas que producen escorrentía, y que se derrama sobre caminos.

Estas áreas son las que, generalmente, llevan a que un camino se

estropee, dependiendo de la intensidad de precipitación, la erosio-

nabilidad del camino y la pendiente del mismo. Podemos distin-

guir los siguientes drenajes superficiales: los

vados ondulantes

,

los

caballones desviadores

y las

tajeas o alcantarillas abierta.

Es práctica habitual

combinar ambos

sistemas, superficial

y subterráneo, para

conseguir una total y

eficiente evacuación

de las aguas.

Figura 24.

Pequeña pasarela en los bosques

de Alperdoorn (Holanda) (Fuente: Bárbara Mag-

dalena San Martín).