Reconocimiento de los trastornos del aparato digestivo
❘
181
2.1.
Hidratos de carbono
Nos centraremos en el
metabolismo
de la glucosa
por ser el hidrato de car-
bono más importante para el organis-
mo (Figura 11). También hablaremos del
metabolismo del glucógeno,
puesto
que este se encuentra almacenado en
distintas células del organismo.
La glucosa que entra en el organismo
puede seguir dos caminos: utilizarse
como fuente de energía proporcionan-
do 4 kcal/gramo o formar
glucógeno.
La vía catabólica por la cual se degrada la
glucosa es la
glucólisis.
Se produce en el
citoplasma celular y en ella una molécula
de glucosa es transformada en dos mo-
léculas de ácido pirúvico, dos moléculas de ATP y dos de NADH. El ATP
es utilizado como fuente de energía por el organismo. Las
moléculas de
ácido pirúvico
continúan su proceso de oxidación (ciclo de Krebs y cadena
de transporte electrónico o fermentación láctica) para obtener energía o se
emplean como precursores para la síntesis de otras moléculas. El NADH
se utiliza como fuente de poder reductor.
Cuando la ingesta de glucosa es superior a las necesidades inmedia-
tas del organismo, se almacena en forma de glucógeno en las células,
mayoritariamente en el hígado y en músculo a través de la
glucogé-
nesis.
Si las cantidades de glucosa en el organismo son muy eleva-
das, el hígado puede utilizar la glucosa para producir triglicéridos que
son depositados formando parte del tejido adiposo.
La
glucogenolisis
se da en situaciones en las que el organismo ne-
cesita energía, por lo que el glucógeno almacenado se moviliza. Es
hidrolizado para obtener moléculas de glucosa que se oxidan produ-
ciendo energía.
La
gluconeogénesis
es la formación de glucosa a partir de moléculas
que no son hidratos de carbono. Se da principalmente en los periodos
de ayuno o con la ingesta de comidas muy poco calóricas. En este
caso, el glicerol y los aminoácidos pueden ser convertidos en glucosa
por el hígado.
2.2.
Lípidos
Los
lípidos
suponen una fuente de energía muy importante para el
organismo. Los procesos oxidativos catabólicos proporcionan hasta
9 kcal por gramo de lípidos. Cuando no existen necesidades energé-
ticas los lípidos se acumulan en los adipocitos mediante reacciones
anabólicas (Figura 12).
Figura 11.
Glucosa.




